El Blog de fotografía de naturaleza comentada de Ramón García Durán. De la Astronomía hasta lo sólo visible a través del microscopio, con especial lugar para las libres aves, e incluyendo a ese raro animal llamado ser humano... todos sean aquí bienvenidos, en caso de que admitan saludable crítica.
Por mucho que haya momentos en
los cuales todo se vuelve gris (es como ver la vida en blanco y negro, sin
colores), no obstante nunca abandonen del todo. Sería una pena, pues les
aseguro que, por derrotados que estén, por asustados que se sientan, es mucho
mejor que sigan al tanto, despiertos; es que podrían no darse cuenta de que, aún
sin ustedes quererlo, subrepticiamente comiencen a producirse “agujeritos” (¡el
tiempo es quien los hace!) por donde vuelvan a vislumbrarse, a colarse los colores, las tonalidades más inesperadas, las luces y los júbilos que nos pueda deparar,
por enésima vez, esa díscola bufona a la que llamamos vida. O dígase fortuna.
Ramón García Durán
Canción del día: A case of you (Joni Mitchell)
Este tema está en uno de los álbumes más maravillosos que yo
haya oído nunca, Both Sides Now, de la gran cantante Joni Mitchell. Este disco me
enseñó mucho, me dejó ver que a la tristeza no se la debe combatir, sino que se
la debe acunar, como a un niño muy pequeño; a la tristeza hay que abrazarla con
todo nuestro cariño, sólo así se serena, se acalla, y al final se queda
dormidita.
Mosquitero, en su momento mullido
(Para ver el encuadre original, en Flickr, pulsar sobre la imagen)
Si yo tuviera que definir la
característica verdaderamente esencial de los pájaros, sin dudarlo un momento diría:
los pájaros son seres fundamentalmente mulliditos. Mullidos, quiero decir.
Así es, sin discusión alguna, la “mullidez” es la más básica y primordial característica propia de las aves. Sin ir más lejos, es por esta concreta
avícola propiedad que los pájaros, incluidos los más chiquitos (como el casi etéreo
mosquitero que aquí les presento, no sé cuánto podría pesar, asombra que no se
lo lleve el viento cada dos por tres), es debido a la “mullidez”, tal cual decía,
que los pájaros pueden sobrevivir a las crudas noches de invierno. En todo caso,
ya sabemos que las aves son mullidas por lo menos por tres "razones": para procurarse
calor a sí mismas, a sus crías, e incluso a sus parejas; dicho en otras
palabras, que la mullidez es un recurso de supervivencia fenomenal, pues de una
pasada, beneficia a la vez tanto al propio mullido en cuestión, como a los demás que le
rodean. Pocos inventos de la Naturaleza, o dígase del buen Dios son tan
intrínsecamente eficaces, y por otra parte solidarios como la mullidez de los
pájaros. La cual inspiró al mismísimo Homo sapiens (ese animal inteligente por antonomasia) cosas tan imprescindibles como el anorak o el edredón nórdico. Y
en fin, diré por último que, en mi humilde opinión, el mundo sería mucho más
cordial, sociable, amistoso, e incluso mucho más simpático si los seres
humanos fuéramos más mullidos. Tal cual lo son, ya lo ven, los munificentes pájaros.
Nota técnica: a mí se me hizo difícil conseguir, en mis fotografías, dar un aspecto “natural” a esas joyas de la evolución que son las plumas de los pájaros. Un día de estos traigo un tutorial explicativo de cuál es mi técnica a ese respecto, ¿hace?
Ramón García Durán
Canción del día: Caruso, o Te voglio bene assai (en versión
de Luciano Pavarotti)
Un día tuve el gusto de conversar
con un excelente músico que formaba parte de una famosa orquesta sinfónica
italiana; aquel inteligente hombre me dijo pestes de Luciano Pavarotti, el gran
tenor. En todo caso, eso sí tengo de bueno: yo lo oigo todo, oigo a todo el mundo y no rechazo
nada; independientemente de que luego no me crea nada de lo que me diga la
gente, al menos en principio y porque sí. Sea como fuere, yo sigo teniendo mucho cariño por Pavarotti, aquel mullido ser (¡como las aves!), entrañable, musicalmente magistral,
y que tuvo el acierto de cantar cosas tan maravillosas, tan humanas como esta que
les traigo aquí. Para que lo disfruten ustedes también.
Este pajarillo que aquí ven, con el cual tengo el gusto de inaugurar mi blog, se llama Motacilla alba, según los científicos (a mí me suena como a nombre propio de una gran duquesa). No obstante, el nombre que más me gusta, de los muchos que se le dan por aquí a este animalillo, es el de “pajarita de las nieves”. Decididamente, yo la voy a llamar así a partir de ahora, pajarita de las nieves, me parece un nombre delicioso.
Si bien alguien me sugirió, me insinuó que lo que había fotografiado no era un pájaro, sino un ángel. Un ángel, ¿podría ser? E incluso, ¿podría tratarse de un ángel, en concreto, de la guarda? Se lo preguntaré a Iker Jiménez, ese famoso periodista especializado en todo tipo de misterios, a ver qué opina. Pero no me extrañaría que así fuera, pues hay ya tanta gente muy seriamente necesitada en mi país, que no sería nada raro que anduvieran por ahí, como quien dice sueltos, un montón de ángeles de la guarda, también llamados custodios. Pobres ángeles custodios, les pusieron tan difícil, tan cuesta arriba su tarea de salvaguardar de todo mal a sus respectivos protegidos, que muchos de estos seres celestiales vinieron a refugiarse, derrotados, a las apartadas marismas; cabizbajos, muertos de vergüenza, intentando pasar desapercibidos entre las gráciles aves.
Ramón García Durán
Canción del día: la vida es
una tómbola
Marisol (Pepa Flores, ese es
su precioso nombre verdadero) fue, ha sido, y será el único fenómeno sobre la Tierra que a mí pueda
moverme, poderosamente, a creer en la real existencia de esos improbables seres
llamados ángeles… Vean y oigan el vídeo que les traigo, y entenderán de qué les hablo. Con Pepa Flores, pues, con ese ángel fehaciente, de nombre artístico
Marisol, inauguro esta sección musical anexa a mis fotos; la cual llamaré “canción
del día”, no encuentro otro nombre mejor (yo es que no puedo vivir sin música,
¿y usted?). Y es verdad: la vida es una tómbola, comprobadamente.
Así que, al tanto: no desprecie a nadie, no mire a nadie demasiadopor encima
del hombro, no dé a nadie por definitivamente muerto si no le han enterrado todavía. Un saludo.