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miércoles, 5 de marzo de 2014

Oca carioca (o ganso de carnaval)


Hoy es miércoles de ceniza, ese aciago día del calendario católico que viene a ponerle la puntilla al alegre carnaval. Y ahí se inicia la Cuaresma, periodo penitencial, de ayuno y abstinencia, con el ánimo de que nos convirtamos, en fin, en los santos que no somos ni jamás seremos. Ay, Señor, Señor, la humanidad, ya sabe usted, de la manía a la culpa, y de la culpa, a la manía. Mas sépase que ese no ha de ser, ni mucho menos, nuestro irremediable ciclotímico destino.


Oca carioca, o ganso de Carnaval
Anser anser (Ánser común)


Y es que no nos damos cuenta de que no nos hace falta (aunque creamos lo contrario) vivir en los extremos, vivir de los extremos. De tal modo que la salida no es la penitencia (¿todavía más?), ni ninguna otra exageración por el estilo; sino que el cielo se gana, creo yo, si acaso con la humildad; con la humildad, valga la redundancia, de permitirnos las más humildes alegrías. Sí, porque, como ocurre que siempre “queremos más” (¡es el eslogan preferido de nuestra mente!), como lo que deseamos o ambicionamos son alegrías del copón, alegrías grandiosas, por eso se nos pasan por alto, o incluso despreciamos las pequeñas alegrías, ¡y es ahí donde erramos! Y precisamente por eso, seguimos en el infierno. En fin, sé que nadie va a hacer caso, pero tengo que decirlo: no desdeñen las pequeñas alegrías de la vida, qué sé yo, no se les pase por alto, por ejemplo, el sin igual caleidoscopio que proyectan el Sol y el añil de la tarde, sobre las aguas del mar o la marisma. Porque es con eso, es con permitirse uno de corazón esas simples pero claras alegrías con lo cual, a pesar de todo y de todos, se alcanza, por un humilde instante, el cielo.

Ramón García Durán

Canción del día: Águas de Março (de Tom Jobim, interpretada por Elis Regina)

Elis Regina, cantante genial donde las haya habido, tanto por su voz irrepetible como por su prodigiosa musicalidad, naturalidad, autenticidad, y encima belleza, Elis Regina, Dios la tiene en su gloria segurísimo, interpreta una de las canciones más sublimes y bien hechas de toda la Historia de la música. Fíjense en el final de este vídeo, a qué mejor cielo podría uno aspirar.