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sábado, 22 de febrero de 2014

Los pájaros, esos seres mulliditos



Mosquitero, en su momento mullido
(Para ver el encuadre original, en Flickr, pulsar sobre la imagen)


Si yo tuviera que definir la característica verdaderamente esencial de los pájaros, sin dudarlo un momento diría: los pájaros son seres fundamentalmente mulliditos. Mullidos, quiero decir. 

Así es, sin discusión alguna, la “mullidez” es la más básica y primordial característica propia de las aves. Sin ir más lejos, es por esta concreta avícola propiedad que los pájaros, incluidos los más chiquitos (como el casi etéreo mosquitero que aquí les presento, no sé cuánto podría pesar, asombra que no se lo lleve el viento cada dos por tres), es debido a la “mullidez”, tal cual decía, que los pájaros pueden sobrevivir a las crudas noches de invierno. En todo caso, ya sabemos que las aves son mullidas por lo menos por tres "razones": para procurarse calor a sí mismas, a sus crías, e incluso a sus parejas; dicho en otras palabras, que la mullidez es un recurso de supervivencia fenomenal, pues de una pasada, beneficia a la vez tanto al propio mullido en cuestión, como a los demás que le rodean. Pocos inventos de la Naturaleza, o dígase del buen Dios son tan intrínsecamente eficaces, y por otra parte solidarios como la mullidez de los pájaros. La cual inspiró al mismísimo Homo sapiens (ese animal inteligente por antonomasia) cosas tan imprescindibles como el anorak o el edredón nórdico. Y en fin, diré por último que, en mi humilde opinión, el mundo sería mucho más cordial, sociable, amistoso, e incluso mucho más simpático si los seres humanos fuéramos más mullidos. Tal cual lo son, ya lo ven, los munificentes pájaros.

Nota técnica: a mí se me hizo difícil conseguir, en mis fotografías, dar un aspecto “natural” a esas joyas de la evolución que son las plumas de los pájaros. Un día de estos traigo un tutorial explicativo de cuál es mi técnica a ese respecto, ¿hace?

Ramón García Durán


Canción del día: Caruso, o Te voglio bene assai (en versión de Luciano Pavarotti) 

Un día tuve el gusto de conversar con un excelente músico que formaba parte de una famosa orquesta sinfónica italiana; aquel inteligente hombre me dijo pestes de Luciano Pavarotti, el gran tenor. En todo caso, eso sí tengo de bueno: yo lo oigo todo, oigo a todo el mundo y no rechazo nada; independientemente de que luego no me crea nada de lo que me diga la gente, al menos en principio y porque sí. Sea como fuere, yo sigo teniendo mucho cariño por Pavarotti, aquel mullido ser (¡como las aves!), entrañable, musicalmente magistral, y que tuvo el acierto de cantar cosas tan maravillosas, tan humanas como esta que les traigo aquí. Para que lo disfruten ustedes también.